Presentación

En la larga historia de la lucha por la igualdad de mujeres y hombres en todos los ámbitos (una lucha que está lejos de haber terminado), las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, ocupan un papel importante, aunque solo sea porque es en ese periodo cuando se va consiguiendo lentamente el reconocimiento del sufragio femenino y cuando poco a poco las mujeres van accediendo a la universidad, lo que les permite iniciar carreras profesionales prácticamente vedades para ellas hasta entonces. Para conocer la vida de algunas de estas pioneras, en la Biblioteca de Navarra hemos organizado este ciclo en el que se estudiará la vida de María Lacunza, María Ana Bidegaray, las Hermanas Uriz y Camino Oscoz. Para hablar sobre ellas contamos con sus principales biógrafas y biógrafos.

María Lacunza

27 DE MAYO (19:00) EN LA SALA DE LA PLANTA 1
LUIS GARBAYO, AUTOR DEL LIBRO «UN MOMENTO EN LA LUZ: VIDA, CONTEXTO Y CIRCUNSTANCIA DE MARÍA LACUNZA» HABLARÁ SOBRE ESTA ABOGADA PAMPLONESA CON EL TAMBIÉN ABOGADO Y ESCRITOR PEDRO CHARRO

María Lacunza Ezcurra nació en Pamplona en 1900. Era la menor de siete hermanos del matrimonio entre José María Lacunza Vidaurre, natural de Riezu, maestro, y de Celedonia Ezcurra Vaquedano, natural de Lerate. Realizó los estudios de enseñanza secundaria en el Instituto de Pamplona, donde fue la única mujer en su aula. Terminó con un expediente brillante y decide iniciar los estudios universitarios de Derecho, y se matriculó en la modalidad de enseñanza no oficial, en la Universidad Central de Madrid en las asignaturas correspondientes del periodo preparatorio; y las correspondientes al periodo de licenciatura, una parte, en la Universidad de Zaragoza, para finalizar la carrera retornando a la Central de Madrid, donde culminará definitivamente los estudios en 1926. Fue una pionera en estos estudios: de hecho, fue la única alumna oficial de su clase en los cinco cursos de la carrera. Residió en Madrid en la Residencia de Señoritas, dependiente de la Institución Libre de Enseñanza y fundada por la vitoriana María de Maeztu.
En enero de 1927 solicitó la admisión en el colegio de Abogados de Pamplona, en el que se acepta su incorporación. Pocos días después solicitó también la incorporación al Colegio de Abogados de San Sebastián. Tuvo bufete propio en Pamplona y San Sebastián entre 1927 y 1931. En esos años, llevó varias causas como abogada defensora en ambas Audiencias.

María Ana Bidegaray


EL 29 DE MAYO A LAS 19:00 EN LA SALA DE LA PLANTA 1
MARÍA ARANTZAZU AMÉZAGA, DARÁ UNA CHARLA SOBRE MARÍA ANA BIDEGARAY A LA QUE RECIENTEMENTE HA DEDICADO UNA BIOGRAFÍA (LE ACOMPAÑARÁ EL HISTORIADOR XABIER IRUJO)

Nació en Hasparren (Laburdi) en 1890. Hija de Jean Baptiste Bidegaray, natural de Hasparren y de Ramona Salaverria, natural de Goizueta (Navarra). Cursó sus estudios en el convento de la Presentación de Marie, en Burdeos.
Emigrada con sus padres a Uruguay, contrajo matrimonio en 1910 con Raymond Janssen, Cónsul General de Bélgica en Uruguay. Integró la comisión formada para recaudar fondos para asistir a Bélgica en la Segunda Guerra Mundial; actuó en la Comisión de Señoras Francesas del Comité San Vicente de Paul; fue miembro de la directiva del Sanatorio de Obreras y Empleadas Catalina P. De Beisso; y fue sucesivamente secretaria y presidenta de la Comisión de Señoras de la Sociedad de Confraternidad Vasca Euskal Erria de Montevideo.
Colaboró con el periódico Eusko Deya de Buenos Aires (Argentina); e integró el Departamento de Estudios Vascos que, a cargo de Vicente de Amezaga Aresti, se creo en la Universidad de Montevideo. Tuvo cinco hijos: Ana María, Margot, Armando, Betty y Raymond.
El 16 de septiembre de 1945, con todas las solemnidades del caso, sembró un retoño del Roble de Gernika en el jardín de su casa. En esta oportunidad asistieron entre otros: Ricardo de Guisasola, Delegado del Gobierno Vasco en Uruguay; M. Grandin de L’Eprevier, Ministro de Francia; Guardia Jaen y Sra., Encargado de Negocios de Panamá; Gabriel Biurrum y Sra., Cónsul del Uruguay en Pamplona; el Padre Pedro de Goikoetxea, Juan Domingo Uriarte y Sra. Presidente de Euskal Erria; Gonzalez Mendilaharzu, Pedro Arteche, Miguel Bañales; Vicente de Amezaga; y María Luisa Iribarne de Batlle Berres.
Escribió Cuna Vasca, Montevideo 1948.

Hermanas Uriz

EL 3 DE JUNIO A LAS 19:00 EN LA SALA DE LA PLANTA 1
MANUEL MARTORELL COAUTOR DEL LIBRO «PIONERAS: HISTORIA Y COMPROMISO DE LAS HERMANAS URIZ PI»
DARÁ UNA CHARLA SOBRE ESTAS PEDAGOGAS NAVARRAS
Josefa (1883 Badostáin) y Elisa (1893 Tafalla), tras vivir en diferentes lugares por los traslados de su padre, militar de profesión, a comienzos del SXX llegan a Madrid, donde inician sus estudios de Magisterio, impulsadas por su propio padre que mantenía una ideas liberales respecto a la educación de sus hijos e hijas, contrarias a lo usual de la época.
Josefa estudió en Madrid en la Escuela Normal y posteriormente en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio, donde fue la primera de su promoción. Elisa también cursó estudios en la Escuela de Magisterio.
Becadas por la Junta para la Ampliación de Estudios, entraron en contacto con las corrientes de renovación pedagógica europeas que después pusieron en práctica en sus clases, siendo unas pioneras en el país. Sus principales influencias teóricas fueron Dalcroze, Montessori, Decroly, Clarapade, Freinet y Piaget.
Terminados sus estudios, las hermanas coinciden en uno de sus primeros destinos en la Escuela Normal Femenina de Girona. Después Josefa es destinada a Lleida, a la Normal Femenina, y desde el primer momento sus métodos chocan con la dirección, que tras varios incidentes, termina denunciando sus clases por inmorales. Una de causas por las que se las acusa fue recomendar a sus alumnas la lectura del libro “La condición social de la Mujer en España” de Margarita Nelken.
Este proceso provocó toda una corriente en la prensa, con opiniones a favor y en contra, importantes representantes de la cultura como Santiago Ramón y Cajal apoyaron a Josefa. Finalmente durante la Dictadura de Primo de Rivera se reabre el expediente y Josefa es sancionada con un año de empleo y sueldo además de ser desterrada a 100 km de Lleida.
Proclamada la II República, se produce el reencuentro de las hermanas. Josefa es nombrada en 1932 Directora de la Escuela Unificada de Magisterio de Lleida, dispuesta a traspasar el plano teórico en su cargo, junto a un grupo de profesores y maestros que se reunían en una tertulia en el Café Express, donde también acudía Herminio Almendros, inspector de Primera Enseñanza, organizan el Movimiento Batec ( latido en Catalán) con el objetivo de extender y utilizar el Método Freinet en sus aulas. En 1932 comenzaron a publicar la revista Escola, bajo la dirección de Josefa.
En 1934 se funda la Cooperativa Española de la Técnica Freinet, que se extendió por otras provincias catalanas y por otras zonas de España, llegando incluso al sur de Francia. El movimiento Batec impulsó el contacto directo de los profesores con los habitantes del pueblo, crearon las primeras asociaciones de padres, se opusieron al aprendizaje memorístico, impulsaron el trabajo cooperativo, las actividades extraescolares, el uso de otros materiales distintos de los libros texto como pequeñas publicaciones que los niños y niñas hacían en pequeñas imprentas en sus colegios.
La actividad de las dos hermanas continúa siendo muy activa. Josefa organiza y participa activamente en las Misiones Pedagógicas que entre 1932 y 1934 recorrieron la provincia de Lleida, llegando hasta el Valle de Arán. Funda FETE-UGT en Lleida, su hermana Elisa lo hará en Tarragona. Ambas impulsan la creación de las primeras organizaciones en defensa de las mujeres.
Durante la Guerra Civil continúan volcadas en su trabajo educativo y asistencial. Inician un Programa de Ayuda Infantil en la Retaguardia llegando a dar 100.000 menús infantiles al día. Elisa promueve en 1938 el “Manifiesto de la Mujeres de España” a las mujeres de todo el mundo solicitando ayuda humanitaria,” para que nuestros hijos no mueran de hambre y frio”.
Al ser ocupada Barcelona, toman el camino del exilio. Las hermanas Úriz gestionan la evacuación hacia América Latina de cientos de familias y profesores que habían logrado llegar a Francia. Cuando se produce la invasión alemana en Francia, junto a Jesús Monzón, organizan a los refugiados españoles para formar la F.F.I. (Fuerza Francesa de Interior) cuya lucha contra los nazis ha sido reconocida por la Historia.
Comienzan unos años de intensa actividad diplomática, uno de los logros más relevantes fue la propuesta de Elisa para la instauración por la ONU del Día Internacional del Niño, proclamado en 1954, culminado así una trayectoria que, junto a su hermana Josefa, tuvo como objetivo la protección y preparación intelectual de los niños y las niñas.
Y si la defensa de los derechos de los niños y las niñas es uno de sus grandes objetivos, la defensa de los derechos de la mujer ha sido una constante en sus vidas. Elisa perteneció durante años al Secretariado (dirección) de la FDIM (Federación Democrática Internacional de Mujeres), la mayor organización reivindicativa de este tipo que ha existido. En 1934 impulsan la Asociación de Mujeres Antifascistas Españolas (MAE), que en 1946 se organizan en la Unión de Mujeres Españolas (UME) con sede en París, llegaron a contar con más de 7.000 afiliadas, fundamentalmente en el exilio de Europa y América.
Al final de los años 40 y durante la década de los 50, Elisa centró su trabajo en la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), a cuyo Secretariado (dirección) perteneció en representación de la UME. La FDIM, presidida por la científica francesa Eugenie Cotton, es considerada la mayor organización de la Historia dedicada a los derechos sociales de la mujer, contando con millones de adherentes en 51 países.
Tras esta intensa actividad y lucha, la historia vuelve a ser cruel con las hermanas y Francia, en el marco de la Guerra Fría, las expulsa de su territorio. El destino será Berlín Oriental, allí se instalan.
Josefa muere en 1958 y Elisa 20 años después, cuando ya había perdido toda esperanza de regresar a un país al que siempre quiso volver.

Camino Oscoz

EL 4 DE JUNIO A LAS 19:00 EN LA SALA DE LA PLANA 1

JOSEBA ECEOLAZA, AUTOR DE UNA BIOGRAFÍA SOBRE ESTA MAESTRA ASESINADA EN 1936, DARÁ UNA CHARLA EN LA BIBOLIOTECA SOBRE CAMINO OSCOZ

Camino Oscoz nació en la calle Santo Domingo de Pamplona en 1910. Hija de Antonio y Anastasia, era la menor de 4 hermanos, pronto se quedó huérfana de ambos padres debido a la gripe de 1918. Los hermanos fueron separados y criados por diferentes familiares, ella fue a vivir con su tía. Camino pronto destacó como buena estudiante en las Teresianas de Pamplona donde terminó sus estudios con magnificas notas. En 1930 ejercía de maestra en el pueblo de Güesa, en el Valle de Salazar.

Su vida fue corta en tiempo, pero muy amplia en su lucha. Camino pertenecía a esa corriente arrolladora, incansable, luchadora, esperanzadora que supuso la educación durante la II República, esa corriente que representaban en particular las maestras que encarnaban los ideales republicanos, la lucha por la igualdad, la educación pública, la transmisión del conocimiento. La postura de la República a este respecto quedó muy clara. La situación de estas maestras no era fácil, tenían que trasladarse de un lugar a otro, tenían que ser valientes y decididas, y Camino lo demostró con creces desde el principio, su vocación venía desde la cuna. Camino le insistía al alcalde de Güesa la necesidad de cambiar el material escolar obsoleto por uno más moderno. En Pamplona Camino participó en la Semana Pedagógica del 4 al 11 de septiembre de 1932, un gran hito para la época.

Camino se asoció al Socorro Rojo Internacional tras la Revolución de Asturias de 1934, ya que muchos de los detenidos encarcelados en el Fuerte San Cristóbal vivían en condiciones infrahumanas. Aquellas mujeres venían desde Pamplona, a veces en las peores condiciones meteorológicas, llevando comida y regalos, acompañándolos con sus dulces caras y voces. Pero Camino era muy mal vista en Pamplona, era de izquierdas, solidaria, conocida activista, secretaria del Partido Comunista, afiliada a FETE-UGT, multimilitante comprometida con su trabajo, vivía rodeada de demasiadas miradas acusadoras en una ciudad hostil.

En Navarra no hubo guerra. De la noche a la mañana todo cambió. Los que una vez fueron compañeros de tascas se convirtieron de repente en verdugos sedientos de sed y venganza. Miles de personas llenas de Dios y Patria celebraban la fiesta de la sangre que aparecía en cada esquina, en la Vuelta del Castillo, una fiesta de tiros, misas y aperitivo, tiros que se oían sin parar pero a los que nadie les daba importancia. Mujeres y hombres, represaliados, golpeados, asesinados, a ellas ricino y rapado, vejaciones y humillaciones, y el asesinato. La Pamplona del terror, la Navarra de Dios.

A Camino la detuvieron el 31 de julio y la encerraron en la cárcel de Pamplona. Su compañero Tomás Ariz, conocido líder del PC de Pamplona, ya había sido fusilado antes. Camino era una “presa fácil”, rodeada de niñatos bravucones con ganas de demostrar gallardía en retaguardia. Los falangistas, entre ellos el cruel “toico” le administraron grandes dosis de aceite de ricino. Le raparon pelo y cejas, la maltrataron, violaron repetidamente, y la burlaron durante horas. Pero el escarmiento iba más lejos, había que humillar, apalear, herir, ridiculizar, la pasearon por las calles de Pamplona, sucia, su vestido rasgado. Días después la transportaron hacia Urbasa, y en medio de la carretera los carlistas la tirotearon y arrojaron por el balcón de Pilatos. Cayó cientos de metros hasta el término municipal de Baquedano, donde su cuerpo todavía no ha sido encontrado. Tenía 26 años.

En su libro La Guerra Civil en la Frontera, Pío Baroja habla de Camino: “Al volver, he sabido muchas cosas de las que no quisiera haberme enterado. Entre ellas el caso de la maestra de un pueblo del Roncal, llamado Güesa, una muchachita de Pamplona, inteligente, que se había hecho comunista. Se llamaba María del Carmen Oscoz, y yo supe de su existencia, porque en el comienzo del año 1936 me empezó a escribir unas cartas en las que se mostraba anticlerical y entusiasta del comunismo, cartas de persona inteligente. Esta pobre muchacha leía mis libros, creía que yo estaba equivocado al no identificarme con el entusiasmo comunista. La maestra era audaz y valiente. En el pueblo parece ser que había un cura que la perseguía. Ella pintaba a su perseguidor como a un monstruo. La maestrita fue a varias reuniones, y al comenzar la revolución la detuvieron y la llevaron a la cárcel de Pamplona. Algunos días después la sacaron en un camión, y en medio de la carretera la mataron los carlistas, tirándola al suelo y disparando sobre ella varios tiros. Después arrojaron su cadáver por un barranco. ¡Qué crueldad más baja!.”

En octubre de 2013 a instancias del historiador y nieto de asesinado Balbino García de Albizu y con la colaboración de la Sociedad Aranzadi , se hicieron las primeras prospecciones. “..Nunca se ha encontrado su cuerpo. ¿Tal vez ahora? Entre los objetos encontrados en la sima: un lápiz, un txiskero, una granada de mano, y restos de un uniforme militar… El lápiz, ese lápiz. “ ¿Habían abierto la sima…? Sí, en 1978, cuando rescataron los restos del maestro Balbino Bados, alguien cubrió la boca con una gruesa capa de cemento, alguien que sabía lo que había dentro y no quería que fuera encontrado, alguien de los del “mejor no remover”. En esa fecha vivían todavía muchos de los autores, cómplices y encubridores de los crímenes, las delaciones, las denuncias, muy significativo.

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